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26 marzo 2011

Poema de Primavera Pablo Neruda

imagen primavera flores



















A La Primavera


Todo ha florecido en
estos campos, manzanos,
azules titubeantes, malezas amarillas,
y entre la hierba verde viven las amapolas.

El cielo inextinguible, el aire nuevo
de cada día, el tácito fulgor,
regalo de una extensa primavera.
Sólo no hay primavera en mi recinto.

Enfermedades, besos desquiciados,
como yedras de iglesia se pegaron
a las ventanas negras de mi vida
y el sólo amor no basta, ni el salvaje
y extenso aroma de la primavera.

Y para ti qué son en este ahora
la luz desenfrenada, el desarrollo
floral de la evidencia, el canto verde
de las verdes hojas, la presencia
del cielo con su copa de frescura?

Primavera exterior, no me atormentes,
desatando en mis brazos vino y nieve,
corola y ramo roto de pesares,
dame por hoy el sueño de las hojas
nocturnas, la noche en que se encuentran
los muertos, los metales, las raíces,
y tantas primaveras extinguidas
que despiertan en cada primavera.













Autor: Pablo Neruda

10 abril 2010

Me Gustas Cuando Callas _ Pablo Neruda



Me Gustas Cuando Callas



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.









Autor: Pablo Neruda

05 abril 2010

Poema a la Mujer - Bella

mujer+bella+flor






















Mi Mujer Bella


Bella como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro, bella.

Bella, de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo, bella.

Bella, con un nido de cobre
enmarañado en tu cabeza,
un nido color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa, bella.

Bella, no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos en tus ojos.

Mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino, bella.

Bella, tus senos son como dos panes
hechos de tierra cereal
y luna de oro, bella.

Bella, tu cintura
la hizo mi brazo como un río
cuando pasó mil años
por tu dulce cuerpo, bella.

Bella, no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio, bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra.

Bella, todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas, siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre, eres mía, mi bella, siempre.







Autor: Pablo Neruda

Poemas de Bodas

anillo+boda+alianzas













Poema de Bodas



De qué sirve un ciervo sin cierva,
de qué sirve un perro sin perra,
una abeja sin su abejo,
una tigresa sin su tigre,
o una camella sin camello,
o una ballena sin balleno
o un rinoceronte soltero ?

De que sirve un gato sin gata,
un ruiseñor sin ruiseñora,
una paloma sin palomo,
un caballito sin caballa,
una cangreja sin cangrejo,
un agujero sin raíces?

A casarse, peces del mar,
pumas de la pumería,
zorros de cola engañosa,
pulgas hambrientas de
provincia.

A procrear! dice la tierra
con una voz tan invisible
que todos la ven y la tocan
y todos la oyen, y esperan.







Autor: Pablo Neruda

Yo Sabría Amarte - Poemas Cortos


Yo Sabría Amarte



Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más y más.








Poemas de Pablo Neruda

Poemas a una Amiga

Amiga No te Mueras

Amiga, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.

En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.

El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.

El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!

Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!







Autor: Pablo Neruda

23 marzo 2010

Palabras de Amor a una Mujer - Amarra tu Corazón al Mío


Amarra tu corazón al mío



De noche, amada, amarra tu corazón al mío
y que ellos en el sueño derroten las tinieblas
como un doble tambor combatiendo en el bosque
contra el espeso muro de las hojas mojadas.

Nocturna travesía, brasa negra del sueño
interceptando el hilo de las uvas terrestres
con la puntualidad de un tren descabellado
que sombra y piedras frías sin cesar arrastrara.

Por eso, amor, amárrame el movimiento puro,
a la tenacidad que en tu pecho golpea
con las alas de un cisne sumergido,

para que a las preguntas estrelladas del cielo
responda nuestro sueño con una sola llave,
con una sola puerta cerrada por la sombra.







Autor: Pablo Neruda

Poemas de Amor - Si Muero...


Amor mío, si muero




Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.

Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.

Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,

y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.






Autor: Pablo Neruda

Poemas de Amor - Pablo Neruda

mujer+amor+corazon




















Amor




Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.





Autor: Pablo Neruda

Poemas al Mar - Al golpe de la Ola

olas+mar
















Al golpe de la ola




Al golpe de la ola contra la piedra indócil
la claridad estalla y establece su rosa
y el círculo del mar se reduce a un racimo,
a una sola gota de sal azul que cae.

Oh radiante magnolia desatada en la espuma,
magnética viajera cuya muerte florece
y eternamente vuelve a ser y a no ser nada:
sal rota, deslumbrante movimiento marino.

Juntos tú y yo, amor mío, sellamos el silencio,
mientras destruye el mar sus constantes estatuas
y derrumba sus torres de arrebato y blancura,

porque en la trama de estos tejidos invisibles
del agua desbocada, de la incesante arena,
sostenemos la única y acosada ternura.





Autor: Pablo Neruda

13 marzo 2010

Poema Resurrección

Resurrecciónes

Si alguna vez vivo otra vez
será de la misma manera
porque se puede repetir
mi nacimiento equivocado
y salir con otra corteza
cantando la misma tonada.

Y por eso, por si sucede,
si por un destino hindostánico
me veo obligado a nacer,
no quiero ser un elefante,
ni un camello desvencijado,
sino un modesto langostino,
una gota roja del mar.

Quiero hacer en el agua amarga
Ias mismas equivocaciones:
ser sacudido por la ola
como ya lo fui por el tiempo
y ser devorado por fin
por dentaduras del abismo,
así como fue mi experiencia
de negros dientes literarios.

Pasear con antenas de cobre
en las antárticas arenas
del litoral que amé y viví,
deslizar un escalofrío
entre las algas asustadas,
sobrevivir bajo los peces
escondiendo el caparazón
de mi complicada estructura,
así es como sobreviví
a las tristezas de la tierra.


Autor: pablo Neruda

Un Poema a los Poetas

escribir+pluma

















Oda a los Poetas


Poetas naturales de la tierra,
escondidos en surcos,
cantando en las esquinas,
ciegos de callejón, oh trovadores
de las praderas y los almacenes,
si al agua comprendiéramos
tal vez corno vosotros hablaría,
si las piedras dijeran su lamento
o su silencio, con vuestra voz,
hermanos, hablarían.
Numerosos sois, como las raíces.

En el antiguo corazón del pueblo
habéis nacido y de allí viene
vuestra voz sencilla.
Tenéis la jerarquía
del silencioso cántaro de greda
perdido en los rincones,
de pronto canta cuando se desborda
y es sencillo su canto,
es sólo tierra y agua.

Así quiero que canten
mis poemas, que lleven tierra y agua,
fertilidad y canto, a todo el mundo.
Por eso, poetas de mi pueblo,
saludo la antigua luz que sale de la tierra.
El eterno hilo en que se juntaron
pueblo y poesía, nunca se cortó
este profundo hilo de piedra,
viene desde tan lejos
como la memoria del hombre.

Vio con los ojos ciegos de los vates nacer
la tumultuosa primavera,
la sociedad humana,
el primer beso, y en la guerra
cantó sobre la sangre,
allí estaba mi hermano barba roja,
cabeza ensangrentada y ojos ciegos,
con su lira, allí estaba cantando
entre los muertos,
Homero se llamaba o Pastor Pérez,
o Reinaldo Donoso.

Sus endechas eran allí y ahora
un vuelo blanco, una paloma, eran la paz,
la rama del árbol del aceite,
y la continuidad de la hermosura.
Más tarde los absorbió la calle, la campiña,
los encontré cantando entre las reses,
en la celebración del desafío,
relatando las penas de los pobres,
llevando las noticias de las inundaciones,
detallando las ruinas del incendio
o la noche nefanda de los asesinatos.

Ellos, los poetas de mi pueblo,
errantes, pobres entre los pobres,
sostuvieron sobre sus canciones
la sonrisa, criticaron con sorna
a los explotadores,
contaron la miseria del minero
y el destino implacable del soldado.

Ellos, los poetas del pueblo,
con guitarra harapienta
y ojos conocedores de la vida,
sostuvieron en su canto una rosa
y la mostraron en los callejones
para que se supiera que la vida
no será siempre triste.

Payadores, poetas
humildemente altivos,
a través de la historia y sus reveses,
a través de la paz y de la guerra,
de la noche y la aurora,
sois vosotros los depositarios,
los tejedores de la poesía.

y ahora aquí en mi patria
está el tesoro, el cristal de Castilla,
la soledad de Chile, la pícara inocencia,
y la guitarra contra el infortunio,
la mano solidaria en el camino,
la palabra repetida en el canto y transmitida,
la voz de piedra y agua entre raíces,
la rapsodia del viento,
la voz que no requiere librerías,
todo lo que debemos aprender los orgullosos:
con la verdad del pueblo la eternidad del canto.




Autor: Pablo Neruda

21 de marzo Día de la Poesía

escribir+pluma

















Oda a la Poesía


Cerca de cincuenta años
caminando contigo, Poesía.
Al principio me enredabas los pies
y caía de bruces sobre la tierra oscura
o enterraba los ojos en la charca
para ver las estrellas.

Más tarde te ceñiste a mí
con los dos brazos de la amante
y subiste en mi sangre
como una enredadera.
Luego te convertiste en copa.

Hermoso fue ir derramándote
sin consumirte,
ir entregando tu agua inagotable,
ir viendo que una gota caída
sobre un corazón quemado
y desde sus cenizas revivía.

Pero no me bastó tampoco.
Tanto anduve contigo
que te perdí el respeto.
Dejé de verte como náyade vaporosa
te puse a trabajar de lavandera,
a vender pan en las panaderías,
a hilar con las sencillas tejedoras,
a golpear hierros en la metalurgia.

Y seguiste conmigo andando por el mundo,
pero tú ya no eras la florida
estatua de mi infancia.
Hablabas ahora con voz férrea.
Tus manos fueron duras como piedras.
Tu corazón fue un abundante
manantial de campanas,
elaboraste pan a manos llenas,
me ayudaste a no caer de bruces,
me buscaste compañía, no una mujer,
no un hombre,sino miles, millones.

Juntos, Poesía, fuimos
al combate, a la huelga, al desfile,
a los puertos, a la mina,
y me reí cuando saliste
con la frente manchada de carbón
o coronada de aserrrín fragante
de los aserraderos.

Y no dormíamos en los caminos.
Nos esperaban grupos
de obreros con camisas
recién lavadas y banderas rojas.
Y tú, Poesía,
antes tan desdichadamente tímida,
a la cabeza fuiste
y todos se acostumbraron
a tu vestidura de estrella cotidiana,
porque aunque algún relámpago
delató tu familia, cumpliste tu tarea,
tu paso entre los pasos de los hombres.

Yo te pedí que fueras utilitaria y útil,
como metal o harina,dispuesta a ser arado,
herramienta,pan y vino,
dispuesta, Poesía, a luchar cuerpo a cuerpo
y a caer desangrándote.

Y ahora, Poesía, gracias, esposa,
hermana o madre, o novia,
gracias, ola marina, azahar y bandera,
motor de música,largo pétalo de oro,
campana submarina, granero inextinguible,
gracias, tierra de cada uno
de mis días, vapor celeste y sangre
de mis años, porque me acompañaste
desde la más enrarecida altura
hasta la simple mesa de los pobres.

Porque pusiste en mi alma
sabor ferruginoso y fuego frío,
porque me levantaste
hasta la altura insigne
de los hombres comunes,
Poesía, porque contigo
mientras me fui gastando
tú continuaste
desarrollando tu frescura firme,
tu ímpetu cristalino,
como si el tiempo
que poco a poco me convierte en tierra
fuera a dejar corriendo eternamente
las aguas de mi canto.



Autor: Pablo Neruda

Día de la Poesia

escribiendo














La Poesía


Y fue a esa edad,
llegó la poesía a buscarme.
No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces,
no eran palabras,
ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo,
pura tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo desgranado
y abierto, planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada por flechas,
fuego y flores,
la noche arrolladora,
el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.


Autor: Pablo Neruda

Poema a Chile

chile

















Cuándo de Chile


OH Chile, largo pétalo
de mar y vino y nieve,
ay cuándo
ay cuándo y cuándo
ay cuándo
me encontraré contigo,
enrollarás tu cinta
de espuma blanca y negra en mi cintura,
desencadenaré mi poesía
sobre tu territorio.

Hay hombres
mitad pez, mitad viento,
hay otros hombres hechos de agua.
Yo estoy hecho de tierra.
Voy por el mundo
cada vez más alegre:
cada ciudad me da una nueva vida.
El mundo está naciendo.
Pero si llueve en Lota
sobre mí cae la lluvia,
si en Lonquimay la nieve
resbala de las hojas
llega la nieve donde estoy.

Crece en mí el trigo oscuro de Cautín.
Yo tengo una araucaria en Villarrica,
tengo arena en el Norte Grande,
tengo una rosa rubia en la provincia,
y el viento que derriba
la última ola de Valparaiso
me golpea en el pecho
con un ruido quebrado
como si allí tuviera
mi corazón una ventana rota.

El mes de octubre ha llegado hace
tan poco tiempo del pasado octubre
que cuando éste llegó fue como si
me estuviera mirando el tiempo inmóvil.
Aquí es otoño. Cruzo
la estepa siberiana.
Día tras día todo es amarillo,
el árbol y la usina,
la tierra y lo que en ella el hombre nuevo crea:
hay oro y llama roja,
mañana inmensidad, nieve, pureza.

En mi país la primavera
viene de norte a sur con su fragancia.
Es como una muchacha
que por las piedras negras de Coquimbo,
por la orilla solemne de la espuma
vuela con pies desnudos
hasta los archipiélagos heridos.
No sólo territorio, primavera,
llenándome, me ofreces.
No soy un hombre solo.

Nací en el sur. De la frontera
traje las soledades y el galope
del último caudillo.
Pero el Partido me bajó del caballo
y me hice hombre, y anduve
los arenales y las cordilleras
amando y descubriendo.

Pueblo mío, verdad que en primavera
suena mi nombre en tus oídos
y tú me reconoces
como si fuera un río
que pasa por tu puerta?

Soy un río. Si escuchas
pausadamente bajo los salares
de Antofagasta, o bien
al sur, de Osorno
o hacia la cordillera, en Melipilla,
o en Temuco, en la noche
de astros mojados y laurel sonoro,
pones sobre la tierra tus oídos,
escucharás que corro
sumergido, cantando.

Octubre, oh primavera,
devuélveme a mi pueblo.
Qué haré sin ver mil hombres,
mil muchachas,
qué haré sin conducir sobre mis hombros
una parte de la esperanza?
Qué haré sin caminar con la bandera
que de mano en mano en la fila
de nuestra larga lucha
llegó a las manos mías?
Ay Patria, Patria,
ay Patria, cuándo
ay cuándo y cuándo
cuándo
me encontraré contigo?

Lejos de ti
mitad de tierra tuya y hombre tuyo
he continuado siendo,
y otra vez hoy la primavera pasa.
Pero yo con tus flores me he llenado,
con tu victoria voy sobre la frente
y en ti siguen viviendo mis raíces.

Ay cuándo
encontraré tu primavera dura,
y entre todos tus hijos
andaré por tus campos y tus calles
con mis zapatos viejos.
Ay cuándo
iré con Elías Lafferte
por toda la pampa dorada.
Ay cuándo a ti te apretaré la boca,
chilena que me esperas,
con mis labios errantes?
Ay cuándo
podré entrar en la sala del Partido
a sentarme con Pedro Fogonero,
con el que no conozco y sin embargo
es más hermano mío que mi hermano.
Ay cuándo
me sacará del sueño un trueno verde
de tu manto marino.
Ay cuándo, Patria, en las elecciones
iré de casa en casa recogiendo
la libertad temerosa
para que grite en medio de la calle.
Ay cuándo, Patria,
te casarás conmigo
con ojos verdemar y vestido de nieve
y tendremos millones de hijos nuevos
que entregarán la tierra a los hambrientos.

Ay Patria, sin harapos,
ay primavera mía,
ay cuándo
ay cuándo y cuándo
despertaré en tus brazos
empapado de mar y de rocío.
Ay cuando yo esté cerca
de ti, te tomaré de la cintura,
nadie podrá tocarte,
yo podré defenderte
cantando,
cuando
vaya contigo, cuando
vayas conmigo, cuándo
ay cuándo.


Autor: Pablo Neruda

05 marzo 2010

Poema a La Mujer Pablo Neruda

Mujer, Nada me has Dado


Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probò tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.


Autor: Pablo Neruda

04 marzo 2010

Poemas de Neruda Pablo

paisaje+atardecer















Confieso que he Vivido


Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No se bien lo que espero,
si el amor o la muerte, - lo que pase primero.

Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,
y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la Luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.

Por eso y otras me deja indiferente,
aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente.
- ¿Trampas? - Pues si, hice algunas;
pero, mal jugador, yo perdí mas que nadie
con mis trampas de amor.

-¿Pecados? - Si, aunque leves, de esos que Dios perdona,
porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
- ¿Mentiras?- Dije muchas, y de bello artificio,
pero que en un poeta son cosas del oficio.
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.

Eso es todo. He vivido.
La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
- la cara del pasado - y otra - la del presente
- que es de plomo dorado.

Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa,
y esperare la muerte con mi mejor sonrisa,
Y seguiré viviendo de la misma manera,
que es vivir cada instante como una vida entera,
mientras siguen andando, de un modo parecido,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.


Autor: Pablo Neruda