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02 enero 2013

A La Poesía


















A LA POESÍA

¡Oh, tú, del alto cielo
precioso don, al hombre concedido!
¡Tú, de mis penas íntimo consuelo,
de mis placeres manantial querido!
¡Alma del orbe, ardiente Poesía,
dicta el acento de la lira mía!

Díctalo, sí, que enciende
tu amor mi seno, y sin cesar ansío
la poderosa voz, que espacios hiende,
para aclamar tu excelso poderío,
y en la naturaleza augusta y bella
buscar, seguir y señalar tu huella.

¡Mil veces desgraciado
quien -al fulgor de tu hermosura ciego-
en su alma inerte y corazón helado
no abriga un rayo de tu dulce fuego;
que es el mundo, sin ti, templo vacío,
cielo sin claridad, cadáver frío!

Mas yo doquier te miro;
doquier el alma, estremecida, siente
tu influjo inspirador; el grave giro
de la pálida Luna, el refulgente
trono del Sol, la tarde, la alborada...
todo me habla de ti con voz callada.

En cuanto ama y admira,
te halla mi mente. Si huracán violento
zumba, y levanta el mar, bramando de ira;
si con rumor responde soñoliento
plácido arroyo al aura que suspira...
tú alargas para mí cada sonido
y me explicas su místico sentido.

Al férvido verano,
a la apacible y dulce primavera,
al grave otoño y al invierno cano
me embellece tu mano lisonjera;
¡que alcanzan, si los pintan tus colores,
calor el hielo, eternidad las flores!

¿Qué a tu dominio inmenso
no sujetó el Señor? En cuanto existe
hallar tu ley y tus misterios pienso:
el Universo tu ropaje viste,
y en su conjunto armónico demuestra
que tú guiaste la hacedora diestra.

¡Hablas! ¡Todo renace!
Tu creadora voz los yermos puebla;
espacios no hay que tu poder no enlace;
y rasgando del tiempo la tiniebla,
de lo pasado al descubrir ruinas,
con tu mágica luz las iluminas.

Por tu acento apremiados,
levántanse del fondo del olvido,
ante tu tribunal, siglos pasados;
y el fallo que pronuncias -trasmitido
por una y otra edad en rasgos de oro-
eterniza su gloria o su desdoro.

Tu genio, independiente
rompe las sombras del error grosero;
la verdad preconiza; de su frente
vela con flores el rigor severo,
dándole al pueblo, en bellas creaciones,
de saber y virtud santas lecciones.

Tu espíritu sublime
ennoblece la lid; tu épica trompa
brillo eternal en el laurel imprime;
al triunfo presta inusitada pompa;
y los ilustres hechos que proclama
fatiga son del eco de la fama.

Mas, si entre gayas flores,
a la beldad consagras tus acentos;
si retratas los tímidos amores;
si enalteces sus rápidos contentos;
a despecho del tiempo, en tus anales,
beldad, placer y amor son inmortales.

Así en el mundo suenan
del amante Petrarca los gemidos;
los siglos con sus cantos se enajenan;
y unos tras otros -de su amor movidos-
van de Valclusa a demandar al aura
el dulce nombre de la dulce Laura.

¡Oh! No orgullosa aspiro
a conquistar el lauro refulgente,
que humilde acato y entusiasta admiro,
de tan gran vate en la inspirada frente;
ni ambicionan mis labios juveniles
el clarín sacro del cantor de Aquiles.

No tan ilustres huellas
seguir es dado a mi insegura planta...
Mas, abrasada al fuego que destellas,
¡oh, genio bienhechor!, a tu ara santa
mi pobre ofrenda estremecida elevo,
y una sonrisa a demandar me atrevo.

Cuando las frescas galas
de mi lozana juventud se lleve
el veloz tiempo en sus potentes alas,
y huyan mis dichas como el humo leve,
serás aún mi sueño lisonjero,
y veré hermoso tu favor primero.

Dame que puedas entonces,
¡Virgen de paz, sublime Poesía!,
no transmitir en mármoles ni en bronces
con rasgos tuyos la memoria mía;
sólo arrullar, cantando, mis pesares,
a la sombra feliz de tus altares.








Autor: Gertrudis Gómez de Avellanada

Día Del Escritor























 LA MUSA

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;
Con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales;
En su boca una fruta perfumada y bermeja
Que destile más miel que los rubios panales.

A veces nos asalte un aguijón de abeja:
Una raptos feroces a gestos imperiales
Y sorprenda en su risa el dolor de una queja;
¡En sus manos asombren caricias y puñales!

Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,
Y sea águila, tigre, paloma en un instante.
Que el Universo quepa en sus ansias divinas;

Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,
Y una frente que erguida su corona reclame
De rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!













Autor: Delmira Agustini

12 julio 2011

Día de la Poesía- Poema

imagen dia de la poesia















La Inspiracion



Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la inspiración baja a veces
al fondo de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas con mis penas.

Y en cada uno de mis versos
viven, con vida siniestra,
mis deseos, mis temores,
mis dudas y mis creencias
¡Qué mucho que yo los ame!
¡Qué mucho que yo los lea,
si son hojas arrancadas
al libro de mi existencia!

Cuando en mi oscura memoria
la frase brillando queda,
como en un jirón de nube
el reflejo de una estrella,
es porque bajó tan hondo
la inspiración a cogerla,
que en esa frase palpita
el corazón del poeta.

Siempre que a soñar me pongo
encantadoras quimeras,
imposibles ideales,
seres de extraña belleza
que habitan en luminosas
arquitecturas aéreas;

formas que flotan aisladas
y diáfanas, y serenas,
como los ángeles blancos
de la Divina Comedia,
la realidad de la vida,
inflexible, me despierta,
y quedo confuso y triste
sintiendo angustias supremas,
como esas aves que huyen
en busca de primavera
y en alta mar las sorprende
el furor de la tormenta.

Entonces escribo, escribo
con una ternura inmensa,
que sólo cuando hago versos
el alma llora y se queja,
y la inspiración se hunde
en el mar de las tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y sin embargo, en el fondo,

Cuántos dolores se quedan
sin expresión, tan intensos
que no caben en la idea,
porque son, deseos vagos,
aspiraciones inmensas,
alas que exploran espacios,
sueños de cosas eternas,
nostalgias de extraños mundos,
citas de lo que no llega...
La inspiración es un buzo
que no ha pescado esas perlas.





















Autor: Luis Gonzaga Urbina

23 marzo 2011

Poemas Día De La Poesía

La Poesía de Salvador Novo

imagen mujer+rosas+amor

Para escribir poemas,
para ser un poeta de vida
apasionada y romántica
cuyos libros están en las manos
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La Poesía de María Elena Walsh

imagen hoja+gotas de agua



Me siento responsable del rocío.
Por mi culpa la piedra está callada.
Comparto la velocidad del río,
tengo la obligación de la alborada.
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Poema El Oficio Del Poeta

imagen mujer+escribir+pluma
Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
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Por Que Escribo

escribiendo+pluma+relog




Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de
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La Poesía que Busco

mano+mouse+computadora

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía.
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Un Poema que me Recuerde

poesia+escribir

Escribiré un soneto que le oponga a mi muerte
un muro construido de tan recia manera,
que pasará lo débil y pasará lo fuerte
y quedará mi nombre igual que si viviera.
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Poesía

rosa+libro
Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
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Arte Poetica




Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
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21 de Marzo Día Mundial de la poesía




pluma+libro




Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida,
la estrofa que mas vive, siempre es la mas vivida.
Un mal verso supera la mas perfecta prosa,
aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.
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Habrá Poesía de

pergamino+mujer


No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
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Poética

lapiz+escribir

La verdad quiere cetro.
El verso mío puede,
cual paje amable,
ir por lujosas salas,
de aroma vario y luces ricas,
Temblando enamorado en el cortejo
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Mis Versos

escribir+lapiz+pluma


Si ves un monte de espumas,
Es mi verso lo que ves:
Mi verso es un monte, y es
Un abanico de plumas
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Alma de Poeta

pluma+escribir

Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
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Oda a la Poesía

escribir+pluma

Cerca de cincuenta años
caminando contigo, Poesía.
Al principio me enredabas los pies
y caía de bruces sobre la tierra oscura
o enterraba los ojos en la charca
para ver las estrellas.
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La Poesia

escribiendo

Y fue a esa edad,
llegó la poesía a buscarme.
No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces,
no eran palabras,
ni silencio,
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Día De La Poesía

imagen dia poesia+escribir+pluma


















LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


















Autor: Gabriel Celaya

27 enero 2011

La Poesía de Salvador Novo

imagen mujer+rosas+amor
















La poesía


Para escribir poemas,
para ser un poeta de vida apasionada y romántica
cuyos libros están en las manos de todos
y de quien hacen libros y publican retratos los periódicos,
es necesario decir las cosas que leo,
esas del corazón, de la mujer y del paisaje,
del amor fracasado y de la vida dolorosa,
en versos perfectamente medidos,
sin asonancias en el mismo verso,
con metáforas nuevas y brillantes.

La música del verso embriaga
y si uno sabe referir rotundamente su inspiración
arrancará las lágrimas del auditorio,
le comunicará sus emociones recónditas
y será coronado en certámenes y concursos.

Yo puedo hacer versos perfectos,
medirlos y evitar sus asonancias,
poemas que conmuevan a quien los lea
y que les hagan exclamar: "¡Que niño tan inteligente!"

Yo les diré entonces
que los he escrito desde que tenía once años:
No he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido
de todos los poetas.

Tendré una habilidad de histrión
para hacerles creer que me conmueve lo que a ellos.
Pero en mi lecho, solo, dulcemente,
sin recuerdos, sin voz,
siento que la poesía no ha salido de mí.















Autor: Salvador Novo

10 enero 2011

Poemas de María Elena Walsh

imagen hoja+gotas de agua















Asunción De La Poesía



Me siento responsable del rocío.
Por mi culpa la piedra está callada.
Comparto la velocidad del río,
tengo la obligación de la alborada.


Me importa demasiado el mundo. Ansío
su condición de lágrima y espada.
Nada sucede en su transcurso, nada,
que no pase primero por el mío.

Sepan que por el viento me suicido,
que me atribuyo el mar y que concedo
a un tribunal de lluvia mi latido.

Asumo el día y cumplo sus deberes.
Vivo la ira de los hombres, puedo
amar con el amor de las mujeres.















Autor: María Elena Walsh

09 enero 2011

Poema El Oficio Del Poeta

imagen mujer+escribir+pluma















El Oficio Del Poeta



Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.

Así es el viejo oficio
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.

La materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.











Autor: José Agustín Goytisolo

28 abril 2010

Día de la Poesía _ La Poesía

mano+mouse+computadora


















La Poesía que Busco


Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía.

A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo.

La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto
ni medida.






Autor: Pacheco José Emilio

21 marzo 2010

Para el Día de la Poesía - El Poema

pluma+vela+libro


















El poema




Sí, se te pone un nudo en la garganta
y no sabés que hacer para soltarlo.
Tal vez llorar es bueno,
pero tal vez eso no basta.

Porque si lloras te saldrán los llantos
con un gusto de amargo sentimiento.
Y, además, que llorando no te calmas.

No se te calma el nudo ni la angustia,
que es como si todo un cielo se te hundiera
o como si nadando por el agua
con las flores del agua te enredaras.

Como soñar que vas cayendo,
yendo cayendo que caerás sin prisa
y que nadie te espera al fin de la caída.

Es como que te ahoga un pensamiento
que quiere hablar, salir, saltar, volar,
y cada vez da con la jaula.

Miras el libro abierto
y ni te fijas en la página,
miras el cielo por alzar los ojos
pero no ves ni la nube que pasa.

Miras la flor, no te enamora,
miras el árbol, no te espanta
oyes el ruiseñor entre la noche
y no comprendes lo que canta.

Has de volver a ti las soledades
con que vas habitando tus moradas,
y pensar poco apoco el pensamiento
y decir poco a poco las palabras,
y formar el poema con la angustia
que te mordía la garganta.







Autor: Eugenio Florit

13 marzo 2010

21 de marzo Día de la Poesía

escribir+pluma

















Oda a la Poesía


Cerca de cincuenta años
caminando contigo, Poesía.
Al principio me enredabas los pies
y caía de bruces sobre la tierra oscura
o enterraba los ojos en la charca
para ver las estrellas.

Más tarde te ceñiste a mí
con los dos brazos de la amante
y subiste en mi sangre
como una enredadera.
Luego te convertiste en copa.

Hermoso fue ir derramándote
sin consumirte,
ir entregando tu agua inagotable,
ir viendo que una gota caída
sobre un corazón quemado
y desde sus cenizas revivía.

Pero no me bastó tampoco.
Tanto anduve contigo
que te perdí el respeto.
Dejé de verte como náyade vaporosa
te puse a trabajar de lavandera,
a vender pan en las panaderías,
a hilar con las sencillas tejedoras,
a golpear hierros en la metalurgia.

Y seguiste conmigo andando por el mundo,
pero tú ya no eras la florida
estatua de mi infancia.
Hablabas ahora con voz férrea.
Tus manos fueron duras como piedras.
Tu corazón fue un abundante
manantial de campanas,
elaboraste pan a manos llenas,
me ayudaste a no caer de bruces,
me buscaste compañía, no una mujer,
no un hombre,sino miles, millones.

Juntos, Poesía, fuimos
al combate, a la huelga, al desfile,
a los puertos, a la mina,
y me reí cuando saliste
con la frente manchada de carbón
o coronada de aserrrín fragante
de los aserraderos.

Y no dormíamos en los caminos.
Nos esperaban grupos
de obreros con camisas
recién lavadas y banderas rojas.
Y tú, Poesía,
antes tan desdichadamente tímida,
a la cabeza fuiste
y todos se acostumbraron
a tu vestidura de estrella cotidiana,
porque aunque algún relámpago
delató tu familia, cumpliste tu tarea,
tu paso entre los pasos de los hombres.

Yo te pedí que fueras utilitaria y útil,
como metal o harina,dispuesta a ser arado,
herramienta,pan y vino,
dispuesta, Poesía, a luchar cuerpo a cuerpo
y a caer desangrándote.

Y ahora, Poesía, gracias, esposa,
hermana o madre, o novia,
gracias, ola marina, azahar y bandera,
motor de música,largo pétalo de oro,
campana submarina, granero inextinguible,
gracias, tierra de cada uno
de mis días, vapor celeste y sangre
de mis años, porque me acompañaste
desde la más enrarecida altura
hasta la simple mesa de los pobres.

Porque pusiste en mi alma
sabor ferruginoso y fuego frío,
porque me levantaste
hasta la altura insigne
de los hombres comunes,
Poesía, porque contigo
mientras me fui gastando
tú continuaste
desarrollando tu frescura firme,
tu ímpetu cristalino,
como si el tiempo
que poco a poco me convierte en tierra
fuera a dejar corriendo eternamente
las aguas de mi canto.



Autor: Pablo Neruda

Día de la Poesia

escribiendo














La Poesía


Y fue a esa edad,
llegó la poesía a buscarme.
No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces,
no eran palabras,
ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo,
pura tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo desgranado
y abierto, planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada por flechas,
fuego y flores,
la noche arrolladora,
el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.


Autor: Pablo Neruda